La temporada de 1997 fue un año crucial para Querétaro, un período que definiría el futuro del club en el panorama del fútbol mexicano. Después de años de altibajos, Los Gallos Blancos lograron su anhelado ascenso a la Primera División, un hecho que resonaría no solo en la ciudad de Querétaro, sino en todo el país.

El camino hacia el ascenso no fue fácil. Durante esa temporada, el club mostró una capacidad notable para sobreponerse a adversidades. Con un plantel que combinaba talento joven y experiencia, el equipo se destacó en el torneo de ascenso, ganando partidos clave que los llevaron a la cima de la tabla. La afición, siempre leal y apasionada, se unió como nunca antes, llenando el Estadio Corregidora en cada encuentro y creando una atmósfera eléctrica que impulsó al equipo hacia la victoria.

Uno de los momentos más memorables de esa campaña fue el partido decisivo contra un rival directo en la lucha por el ascenso. La tensión era palpable, y cada pase, cada tiro, parecía llevar consigo el peso de las esperanzas de la afición. Los jugadores, conscientes de lo que estaba en juego, lucharon con todo su corazón, y su entrega se tradujo en una victoria que desencadenó una celebración masiva en la ciudad.

El ascenso a la Primera División no solo significó un cambio en la categoría del club, sino que también fue un testimonio del arduo trabajo y la dedicación de jugadores, cuerpo técnico y afición. Querétaro se convirtió en un símbolo de perseverancia y pasión en el fútbol mexicano, y ese ascenso cimentó las bases para el futuro del club en la élite del fútbol nacional.

A partir de ese momento, Los Gallos Blancos se establecieron como un competidor serio en la liga. Aunque enfrentaron desafíos en los años siguientes, la temporada de 1997 siempre será recordada como el inicio de una nueva era para el club, una era en la que la ciudad de Querétaro se unió en torno a su equipo, celebrando cada victoria y apoyando en cada derrota. La historia de Querétaro es un recordatorio de que con esfuerzo y dedicación, los sueños pueden hacerse realidad, y la temporada de 1997 será eternamente un capítulo glorioso en esa historia.