En las últimas semanas, Querétaro ha implementado un esquema táctico que les ha permitido ser más competitivos. Bajo la dirección del entrenador, el equipo ha optado por una formación 4-3-3 que enfatiza los ataques rápidos y la presión alta.

Este sistema ha permitido a jugadores como A. Ávila y M. Coronel explotar sus habilidades y crear claras oportunidades de gol. Además, la inclusión de A. Alcalá en el mediocampo ha ayudado a fortalecer el control del balón, permitiendo al equipo mantener la posesión en momentos clave.

Los análisis recientes muestran que este enfoque ha dado sus frutos, con Querétaro aumentando su porcentaje de efectividad en ataque. Sin embargo, su punto más fuerte es su capacidad para presionar al rival en su propia área, lo que resulta en numerosas pérdidas de balón por parte de los oponentes.

A medida que se acercan partidos cruciales, será interesante ver cómo el entrenador adapta esta estrategia. Los equipos rivales también comenzarán a estudiar sus tácticas y buscarán contrarrestarlas. La adaptación será clave para mantener la competitividad en la liga.